Para empezar a hablar de la democracia podemos recurrir a su etimología. Demos significa pueblo en griego y cratos poder, así que sería el modo de gobierno donde el poder reside en el pueblo. Noberto Bobbio la define como "el conjunto de reglas que permiten la más amplia y segura participación de la mayor parte de los ciudadanos, ya de forma directa ya de forma indirecta, en las decisiones políticas, es decir en las decisiones que afectan a toda la colectividad".
De acuerdo con esta definición, Bobbio, establece cuáles han de ser las reglas fundamentales de la democracia, a saber:
- Todos los ciudadnos mayores de edad han de poseer derechos políticos, consistente en expresar con el voto la opinión o elegir a quien la exprese por él.
- Todos los votos han de tener igual peso.
- Todos los ciudadanos han de ser libres a la hora de votar e informarse, lo que implica la existencia de debates.
- Deben existir alternativas reales.
- Vale el principio de la mayoría.
- Ninguna decisión tomada por mayoría debe limitar los derechos de las minorías, sobre todo el de poder convertirse en igualdad de condiciones en mayoría
1909-2004, fue un jurista, politólogo y filósofo italiano y, encima, tuvo de compañero de clase a Cesare Pavese.
Bien, asumiendo como regla el principio de la mayoría, Bobbio señala a continuación que esta norma no está exenta de problemas y señala principalmente tres.
1. El criterio de la mayoría es un criterio cuantitativo, así que nos podríamos preguntar :¿sirve para solucionar problemas cualitativos? ¿Hasta qué punto los problemas cualitativos pueden resolverse según los tantos por cientos que suponen las decisiones democráticas?
Pero, por otra parte, si la mayoría no sirve, solo nos quedan dos opciones: que dirijan unos pocos o que dirija solo uno. Y entonces nos podríamos preguntar por qué es más válido su criterio.
Además, el principio de la mayoría, dice este autor, es más respetuoso con la libertad humana y el derecho a dirigir nuestras vidas, al tiempo que se garantiza el orden social. En palabras de Kelsen (también jurista, filósofo y político), el principio de la mayoría garantiza el mayor grado de libertad personal a la vez que el orden social porque con este principio el orden social concordará con la voluntad del mayor número y discrepará con la del menor número posible.
Asimismo, la regla de la mayoría se basa en la idea de la igualdad en el sentido de que todas las personas tienen el mismo valor político.
Bien es cierto que la mayoría puede decidir algo absurdo; pero, en tal caso, sigue habiendo una ventaja, porque las consecuencias del error las paga los que lo han cometido. En cambio, si las decisiones las toma una minoría, los errores los pagan otros: la mayoría.
2. Posibilidad de que la mayoría decida establecer un sistema no democrático o dictadura, como ocurrrió con Hitler en 1933
Para responder a este problema podemos seguir a Elías Díaz en su obra Estado de derecho y sociedad democrática (Taurus). En ella rebate, en primer lugar, el ejemplo como un ejemplo falaz, pues, en realidad, el pueblo alemán no era libre con la violencia nazi en las calles, el incendio del Reichtag...Todo lo contrario, el pueblo estaba intimidado.
Además, un pueblo no puede negarse a sí mismo la libertad porque un pueblo es algo dinámico, siempre lo están integrando nuevas personas y ningún cuerpo electoral puede negar la libertad a aquellos que no lo han decidido. En consecuencia, habría que votar todos los días y, en tal caso, no podríamos seguir hablando de dictadura.
A esto añade Bobbio que la regla de la mayoría tiene un límite: la regla que impide a la mayoría abolir la mayoría.
3. Finalmente, cabe preguntar si todo tema de interés colectivo debe someterse a este principio. Bobbio señala tres excepciones: los derechos humanos, asuntos científicos y tecnocráticos; aunque estas exclusiones no son absolutas ya que los asuntos científicos y tecnocráticos, debido a sus implicaciones sociales, pueden requerir una valoración democrática así como algunos aspectos en la regulación de los derechos humanos.
Sin embargo, quizás el mayor problema a día de hoy sea la misma realización efectiva de la democracia.
En primer lugar, la democracia moderna nunca fue directa como la ateniense sino representativa. Los ciudadanos no toman las decisiones y esto puede acarrear que se distancien así como el representante del representado.
Por todos estos problemas y otros, podríamos decir que la democracia perfecta no existe. Más bien habría que concebir la democracia como un proceso inacabado hacia un ideal, como "democratización".

