Bien, asumiendo como regla el principio de la mayoría, Bobbio señala a continuación que esta norma no está exenta de problemas y señala principalmente tres.
martes, 19 de mayo de 2026
Teoría de la democracia
Bien, asumiendo como regla el principio de la mayoría, Bobbio señala a continuación que esta norma no está exenta de problemas y señala principalmente tres.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
ÁFRICA NO ES UN PAÍS
Vamos a empezar examinando qué sabemos de este continente. Para ello tenemos un mapa político mudo. ¿Cuántos países sabrías localizar?
https://mapasenriquealonso.com/africa/paises/
Africa no es un país es el libro publicado por Dipo Faloyin
Faloyin (1990) es periodista y escritor, nacido en Chicago ero criado en Lagos, que da a conocer las últiples identidades y culturas que coexisten en África. El mismo título de su obra ya es una declaración. En ella pretende deconstruir los estereotipos reduccionistas asociados al continente africano.
A continuación, lee este extracto del comienzo de su libro y realiza las actividades. por favor.
"No a todo el mundo se le permite poseer una identidad compleja. A lo largo de la historia, se ha despojado de manera sistemática tanto a individuos como a comunidades enteras de su individualidad e idiosincrasia con el objetivo frecuente de facilitar que puedan ser degradadas, denigradas y subyugadas (y, en algunos casos, erradicadas). Tener la posibilidad de definirse abierta y completamente es un privilegio; un honor que muchas personas dan por sentado. Tener la posibilidad de entrar en una reunión o una entrevista, de interactuar con un agente de la policía y de gozar del respeto y de la oportunidad de presentarte sin que te prejuzguen puede definir, afirmar y salvar tu vida.
Despojar a un individuo de ese privilegio es, de por sí, bastante destructivo, pero dispensar tal trato reduccionista a toda una comunidad, país o raza crea un relato tóxicamente falso que permea generación tras generación, hasta que la ficción se convierte en un hecho y este, a su vez, se vuelve un infecto conocimiento compartido que se transmite infatigablementea través de la escuela, de las cenas familiares, de las palabras impresas en los libros y de las imágenes que pueblan nuestra cultura popular.
Pocas entidades se han visto forzadas a atravesar tantas veces este campo de realidad distorsionada como África: un continente de cincuenta y cuatro países, más de dos mil lenguas y mil cuatrocientos millones de personas. Una región que es tratada -y de la que se habla- como si fuera un único país, despojado de matices y maldecido para siempre con la plaga de la privación.
Durante demasiado tiempo, "África" ha sido la palabra recurrente para hablar de poobreza, luchas, corrupción, guerras civiles y grandes extensiones de árida tierra roja donde no crece nada más que miseria. O bien se presenta como un enorme safari, en el que leones y tigres deambulan libremente por las inmediaciones de nuestros hogares y donde los africanos se pasan el día congregados en tribus guerreras, medio desnudos y con la lanza en la mano, jugando a cazar y saltando al ritmo de los ritules para pasar el tiempo hasta que llegue el siguiente paquete de ayuda. Pobreza o safari, sin opciones intermedias".
1. ¿De qué privlegio crees que habla el autor?
2. Busca en el diccionario el significado de la palabra privilegio. ¿Crees que gozas de alguno respecto a otras personas? Si así, señala cuál. Si has respondido que no, piensa si conoces a alguien o a algún grupo que sí los tenga.
3. ¿Qué crees que forrma la identidad de una persona? ¿Y la de un pueblo?
viernes, 14 de febrero de 2025
Injusticia epistémica
3.4. Injusticia epistémica
Recientemente se ha popularizado el término injusticia epistémica gracias a la obra homónima de Miranda Fricker.
Del mismo modo que existe la injusticia económica, podemos hablar de injusticia epistémica. Esta afecta a un conjunto de personas en su calidad de sujetos de conocimiento, ya porque lo que ellos saben (su testimonio no sea tenido en cuenta) ya porque este grupo no pueda acceder en igualdad de condiciones los recursos que sirven para desarrollar el conocimiento. En el primer caso, Fricker llama a esta injusticia testimonial y en el segundo hermenéutica.
Empezando por la injusticia testimonial esta puede ser de dos tipos:
- Puede que otorguemos al hablante una excesiva credibilidad
- Puede que le otorguemos menos de la que le corresponde.
Esta valoración desajustada del sujeto que nos habla, suele deberse a su vez, a ciertos rasgos identitarios que les atribuimos.
Un caso de excesiva credibilidad lo vivimos las madres de nños pequeños. Solo por ser sus mamás ellos creen que lo sabemos todo y que todo lo podemos arreglar.
En alguna ocasión esto puede ser frustrante, porque se nos exige mucho; pero, en líneas generales, la injusticia por exceso de credibilidad no menoscaba nuestros derechos ni situación social.
Muy distinto es cuando el testimonio de un grupo de personas es sistemáticamente invalidado a causa de la poca credibilidad que nos inspira el colectivo al que pertenece. ¿Y a qué se debe esto? Pues según Miranda Fricker se debe al prejuicio identitario.
Parece evidente que, salvo que poseamos un saber inmenso, el hecho de que creamos o no a una persona depende de lo fiable que nos resulte. Es lo que nos ocurre a las profesoras. Las alumnas rara vez cuestionan nuestros conocimientos, dando por sentado que en nuestro trabajo manejamos información veraz. También ocurre en el médico o cuando consultamos a un abogado.
La cosa se complica si establecemos generalizaciones infundadas sobre un colectivo creando un estereotipo que, además, sea negativo. Se causará una injusticia epistémica cuando esos prejuicios distorsionen la credibilidad impidiendo que lo que el hablante sabe sea recibido o tenido en cuenta. Y esto no es poca cosa, según Fricker, "sufrir un agravio en nuestra capacidad como sujeto de conocimiento significa sufrir una lesión en una capacidad esencial para la dignidad humana". Por lo pronto porque se le está negando su capacidad de conocer (que ya hemos visto es una característica que nos define como homo sapiens) pues lo que sabe no ha de ser tenido en consideración, es un error, una mentira, en realidad no sabe. Pero, además, sucede que cuando constantemente se nos invalida el discurso es muy probable que el propio sujeto dude acerca de sus capacidades intelectuales aunque no haya una razón física ni neurológica. Pienesa , por ejemplo, en esas personas a las que desde muy pequeñas sus padres o profes le han dicho que no vale para estudiar o que le cuesta aunque tiene buena voluntad. Es fácil que terminen creyéndolo, sea o no verdad; y, lo que es peor: este prejuicio puede terminar haciendo que la persona que lo padece acabe por ser como le describe el prejuicio:
Si todos le decimos que no vale para estudiar es probable que no estudie y que, en consecuencia, no valga para estudiar.
Como en cualquier ámbito de la vida, también en este ámbito podemos tener una actitud moral más o menos aceptable. La educación y la sensibilidad moral es en este terreno fundamental.
Una persona con una sensibilidad moral desarrollada reconoce la injusticia cuando está ante ella y, del mismo modo, también reconocerá la injusticia epistémica. Ahora bien, ¿cómo desarrollamos esta sensibilidad ética? Según Fricker, en primer lugar socialmente se nos transmite una forma de vida histórica y culturalmente específica. Por ejemplo, hasta no hace mucho en España cualquier persona podría ser educada en la idea de que el lugar de la mujer era el hogar y no los ámbitos académicos. Pero, además, en el desarrollo de esta sensibilidad ética hay una tarea individual, en la que el sujeto, mediante una actitud crítica, confronte, eso que ha heredado con sus propias experiencias. Pues lo mismo ocurre con la sensibilidad testimonial. Heredamos juicios sobre la fiabilidad de los hablantes (estos son más merecedores de ser creídos, estos menos...) sobre distintos temas. Para muchos hombres en España el arbitraje de una mujer en el fútbol es menos fiable que el de un hombre porque siempre han escuchado que las mujeres no entienden de fútbol. Sin embargo, puede que sus propias experiencias contradigan esta idea heredada y, entonces, es responsabilidad del oyente ajustar sus juicios.
Dicho con otras palabras, solo una reflexión crítica sobre los prejuicios identitarios que heredamos podrá hacer de nosotros oyentes virtuosos. Esto significa que cuando sospechemos que al valorara la credibilidad del hablante nos están influyendo los prejuicios identitarios (En el caso del fútbol, puede que por el hecho de ser mujer y la idea que tenemos sobre nosotras y el deporte, no creamos que lo que ella vio era realmente penalti), debemos ponernos en guardia y valorar el peso de los prejuicios en nuestra opinión ¿Cómo? Pues si creemos que el prejuicio le está restando credibilidad al hablante, debemos corregir este fallo aumentando su credibilidad. Así se alcanza lo que la filósofa llama virtud de la justicia testimonial y que consiste en anular o minimizar el máximo posible el impacto de los prejuicios heredados en la credibilidad que damos al testimonio de otras personas. Es algo parecido a lo que normalmente llamamos imparcialidad, consistente en no otorgar más o menos credibilidad a un hablante por los prejuicios asociados a su identidad. Esta virtud no es un lujo ni un acto de caridad, es simplemente necesaria en nuestro intento de conocer la verdad. Sin ella muchos testimonios acertados y fiables se perderían (daríamos la victoria injustamente a un equipo solo porque no creemos a la árbitra por ser mujer). Si creemos que determinadas personas no son fiables, jamás las incluiremos en la comunidad de informantes ni solicitaremos lo que ellos saben. Es decir, las silenciaríamos y, como están silenciadas, además, es fácil que esta injusticia se pase por alto, ya que hemos excluido del discurso público a las personas que sufren injusticia epistémica por la simple razón de que no las creemos.
Pasemos ahora al segundo tipo de injusticia epistémica, la injusticia hermenéutica.
Hablamos de otro tipo para analizarla, pero, lo común es que el mismo grupo sufra las dos a la vez.
Conocer el mundo significa poder interpretarlo, nos dice Miranda Fricker; pero se sufre injusticia epistémica cuando un grupo no tiene acceso a las herramientas que les permitirían comprender las experiencias y el mundo en el que vive. Esto puede ocurrir voluntariamente, que un sujeto no quiera acceder a esas herramientas; pero no sería una injusticia propiamente dado que podría acceder a ellas en cuanto lo decida. Por ejemplo, hay alumnas que simplemente no quieren estudiar ni formarse.
Se habla de injusticia hermenéutica cuando "alguna parcela significativa de la experiencia social propia quede oculta a la comprensión colectiva debido a la marginación persistente y generalizada". Pero, además, sucede que como estos grupos no tienen las herramientas hermenéuticas para comprender su propia experiencia, la visión que se tenga sobre ellos será construida no por ellos mismos sino por otros grupos con más poder y que sí acceden a esos recursos. El grupo que sufre la injusticia hermenéutica, por su parte, al carecer de recursos interpretativos, vivirá sus experiencia sin ser capaces de compartirlas con plena coherencia, lo que les restará credibilidad. Pero esto puede ser contrarrestado con la virtud de la justicia hermenéutica. Consiste en valorar la posibilidad de que la falta de capacidad comunicativa y testimonial no se deba a que la persona esté diciendo sinsentidos, sino a que no tiene las herramientas interpretativas para transmitir su experiencia de forma inteligible. Dicho con otras palabras, nuevamente la oyente virtuosa revisará al alza la credibilidad que le merece el testimonio de estas personas.
Ejercicio:
Tomando como referencia tu posición social de adolescente, analiza en qué medida sufres injusticia epistémica en los dos sentidos planteados por Miranda Fricker.
domingo, 2 de febrero de 2025
Conocimiento, creencia y opinión
Normalmente entendemos por conocimiento una relación que se establece entre un sujeto (al que llamamos sujeto cognoscente) y un objeto de conocimiento. En esta relación se produce una representación mental en el sujeto que, en mayor o menor medida refleja al objeto conocido.
Antes de analizar cómo es esta relación, cuáles son sus límites o hasta que punto podemos fiarnos de esas representaciones mentales, es conveniente distinguir tres conceptos que en el lenguaje común a veces intercambiamos; pero cuyo significado es más preciso en filosofía.
Conocimiento sería esa representación mental de la que estamos seguros y, además, tenemos forma de demostrarla. Por ejemplo que el agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.
Hablamos de creencia cuando, pese a estar seguros, no es posible la demostración. Es lo que ocurre cuando alguien afirma que cree en Dios.
Finalmente, en la opinión no hay certeza ni manera de demostrar la veracidad de la representación mental. Por ejemplo, si digo que a lo mejor llueve más el año que viene, estoy expresando una probabilidad o algo de lo que estoy segura y, además, esto solo podrá comprobarse cuando el año próximo haya concluido.
domingo, 6 de octubre de 2024
Los estigmas
3.5.Los estigmas
El siguiente texto está extraído de la obra Crítica a la razón puta de Paula Sánchez Perera. En él, la autora explica el significado de los estigmas y el papel que juegan en nuestras relaciones sociales siguiendo a los sociólogos que ella misma menciona al comienzo.
Pues bien, tras leer el texto con atención, vamos a realizar las siguientes actividades:
1. Intenta explicar con tus palabras el concepto de esencialización que emplea y que tan de moda se ha puesto últimamente.
2. ¿Crees que existen diferencias entre ser algo y tener un rasgo cualquiera? Si es así explícala mediante un ejemplo.
3. Ejemplifica los seis pasos descritos por Link y Phelan con algún colectivo estigmatizado al día de hoy.
4. ¿Cómo, en tu opinión, se pueden combatir los estigmas?
" Los sociólogos Link y Phelan propusieron que estigma designa a un proceso social en el que concurren seis elementos interrelacionados. Cada uno de estos elementos representan los diferentes eslabones de una cadena que, al ir sumándose, producen eso que llamamos estigma. El primer componente es el etiquetado y ocurre cuando las personas distinguen entre sí diferencias humanas y a estas diferencias les asignan etiquetas. En segundo lugar, las creencias culturales dominantes asocian a aquellas personas previamente etiquetadas con estereotipos negativos.
Un tercer elemento del proceso refiere a que a estas personas etiquetadas con estereotipos negativos, se las separa en un "ellos" frente al cual estamos "nosotros". Es decir, la etiqueta junto al estereotipo conduce a instaurar una rígida frontera para aislar la amenaza que constituye ese "ellos" para el "nosotros". Podríamos decir que este elemento comprende tanto un factor de deshumanización (ya que al "ellos" se le concibe tan diferente que deja de ser como el "nosotros", humano) como de esencialización, de modo que el estigmatizado "es" de tal modo, no "hace" o "tiene". Para ilustrar eso último, los sociólogos ponen como ejemplo que mientras la sociedad considera que los esquizofrénicos "son" (ellos), otras personas (nosotras) "tienen" cáncer.
El factor de deshumanización alude a que una persona estigmatizada deja de ser vista como un ser humano completo, para concebirse en un estado ambivalente como puro objeto inanimado o, incluso, como alguien sobrenatural (...)
En cuarto y quinto lugar, experimenta en consecuencia una pérdida de estatus y sufren formas de discriminación que dan lugar a un tratamiento desigual. "En nuestro razonamiento, cuando las personas se etiquetan, se separan y se vinculan con características indeseables, se construye una razón para devaluarlas, rechazarlas y excluirlas". Por tanto, cuando se produce el cuarto componente, que coloca a ese sector en un escalón bajo de la jerarquía de estatus, esta ubicación es la causa que legitima su discriminación estructural -el quinto componente-. Con relación a la discriminación estructural, explican que el estigma crea barreras de acceso a derechos y a la participación, restringiendo sus oportunidades de vida vinculadas a "ingresos, educación, bienestar psicológico, estado de la vivienda, tratamiento médico y salud" (...)
Falta por capturar un último ingrediente sin el cual el estigma no existe: la ausencia de poder. El proceso en cadena descrito debe ocurrir en un escenario estructural caracterizado por a ausencia de poder social del colectivo estigmatizado en cuestión".
martes, 28 de noviembre de 2023
Pero. ¿es posible conocer la verdad?
3.3. Pero ¿es posible conocer la verdad?
Nos guste o no, vivir implica intentar conocer el mundo; y esto es necesario porque no tenemos un guion escrito ni estamos programados. Por el contrario, constantemente tenemos que elegir qué hacer y para ajustar nuestra acción es preciso saber cómo es nuestro entorno. Otra razón podría ser que, ante las mismas situaciones, podemos dar respuestas distintas y, entonces, deberíamos preguntarnos cuál es más conveniente. Pero, nuevamente, vendría una pregunta, ¿conveniente respecto a qué? ¿a la naturaleza humana? ¿a nuestros intereses particulares? ¿a lo que consideramos justo? Responder a estas preguntas implica nuevamente un acto de conocimiento o, al menos, el intento de adquirir verdades que nos orienten. Pero, incluso, podemos buscar estos conocimientos sin intención práctica, sino por el mero hecho de querer conocer, lo que llamaríamos curiosidad pura y simple.
En todas estas situaciones estamos presuponiendo algo, que podemos obtener certezas. Sin embargo, ¿es esto así? A lo largo de la historia de la filosofía no siempre se ha sostenido que esto sea posible. Más aún, el mismo concepto de verdad varía de unos autores a otros.
En grandes rasgos podemos distinguir las siguientes posturas:
Dogmatismo. Entiende el conocimiento como una relación entre un sujeto que conoce y un objeto conocido en la que el sujeto cognoscente sería como un espejo donde se refleja la realidad sin sufrir alteraciones, de manera que si colocamos el mismo objeto todos los espejos tendrían la misma imagen. Eso sí, habría que asegurarse de que el espejo está limpio. Dicho con otras palabras, según el dogmatismo, es posible obtener conocimientos universales si usamos nuestro entendimiento correctamente porque la razón (que sería el espejo) es la misma para todos. Un representante de esta postura sería Descartes (s. XVII)
Escepticismo. Esta postura, que tiene su punto de partida con Pirrón de Elis (360 a.n.es -270a.n.e), considera, por el contrario, que nada puede ser conocido con exactitud. Sin embargo, originariamente el esceptiscismo no era solo una postura epistemológica, sino también una filosofía práctica que buscaba la ataraxia o imperturbabilidad del ánimo justamente renunciando a conocer. ¿Cómo sucede esto? Pues bien, un escéptico admite los fenómenos tal como se le presentan, podría decir que tiene sed o que siente frío. Lo que no hace un escéptico (o no hacía esta escuela) es pronunciarse sobre la naturaleza de las cosas. Afirmar que tener frío es necesariamente malo o elaborar un precepto que debamos cumplir como necesariamente bueno; y es que muchas veces lo que nos aflige no es tanto lo que nos ocurre como pensar que eso es necesariamente malo por naturaleza.
"Pues como hombre que se e afectado por los sentidos, pero al no añadir la opinión de que eso que le afecta es malo por naturaleza, padece moderadamente.
En efecto, añadir la opinión de que algo es en así es peor incluso que el mismo sufrirlo, de la misma manera que a veces los que sufren una operación o alguna otra cosa semejante lo soportan, pero los que están presentes se desmayan por la opinión de que tiene que ser algo malo".
(Sexto Empírico Contra los matemáticos)
Relativismo. Niega que exista una verdad absoluta y universal. Por el contrario, el significado de los conceptos y lo que entendemos por verdad depende del momento histórico, cultural o personal en el que nos encontremos. Como representantes de esta postura podemos citar a los sofistas, quienes en el s. V a.n.e, sotenían de los conceptos morales no era universal sino fruto del acuerdo. Un ejemplo de esta postura la tenemos en Aspasia o Protágoras. Este último sostuvo que "el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que no son".
Perspectivismo. A diferencia del escepticismo, el perspectivismo no niega la existencia de una verdad, pero esta se compone de la suma de muchas perspectivas, por lo que descubrirla es una tarea casi interminabale. Pongamos un ejemplo. En tutorías muchas veces los padres se quedan sorprendidos con la descripción que los tutores damos de vosotros. "No para de cascar", "¡Pero si en casa apenas habla!" nos contestan. ¿Cómo es en realidad nuestra alumna, como yo la conozco o como la conocen sus padres? Igual no hay que elegir. Tal vez lo que ocurre es que la vemos desde distintas perspectivas. Yo la veo como alumna, sus padres como hija y, lo que ambos conocemos es cierto. Podríamos añadir más perspectivas, como hermana, amiga, miembro de un club de balonmano... Seguramente, esa persona sea la suma de todas esas perspectivas más las que queden por descubrir, cómo es en tanto que cuñada, ingeniera...
Un representante de esta postura lo tenemos en España. Se llama Ortega y Gasset. Su teoría del punto de vista venía a decir que cada uno de nosotros, pero también cada pueblo, tiene un punto de vista que es insustituible por ello su contribución a la verdad es fundamental porque lo que desde ese punto de vista puede ser desvelado no puede serlo desde ningún otro. Y la realidad es, finalmente, la suma de todos esos puntos de vista.
Verdad como metáfora. Finalmente, en el s. XIX Friedrich Nietzsche escribe en Verdad y mentira en sentido extramoral que la palabras son metáforas que tomamos por realidad solo porque hemos olvidado su carácter metafórico. Esto quiere decir que cuando nombramos un concepto no estamos mostrando la naturaleza inalterable de las cosas. Hablamos para comunicarnos pero esto solo es posible si usamos términos generales porque, claro, no podríamos tener una palabra para cada experiencia personal. El vocabulario sería infinito. Así que lo que hacemos es cambiar esa experiencia íntima de las cosas por algo que se le parece pero que no es exactamente lo que yo he vivido.
Por ejemplo, si yo digo que me eché la siesta bajo un árbol, seguramente los que me oigan tengan una idea aproximada de lo que he hecho. Seguramente no crean que he estado jugando al Trivial; pero aparte de eso, ¿en qué se parece lo que digo a lo que he vivido? ¿cómo fue mi sueño, largo, corto, profundo, reparador? ¿Y el árbol? ¿era un pino, un abeto, un sauce? ¿joven o viejo? ¿cómo eran sus ramas? ¿seguirán siendo las mismas mañana o se le habrán caído hojas? Nada de esto se dice en la frase que acababa de enunciar.
En definitiva, las palabras son pactos, errores inevitables que nos permiten vivir en sociedad a cambio de renunciar a la experiencia individual, única y siempre cambiante de la realidad. El problema es cuando olvidamos ese carácter metafórico y tomamos los conceptos por realidades inmutables. Esto sería un gran error, pues para Nietzsche nada hay así, permanente, en la vida.
EJERCICIO
1. Y ahora te toca a ti: Elige la postura con la que creas que más te identificas y justifica tu elección. Recuerda que puedes crear la yuya propia o combinar varias siempre que tu argumentación sea coherente.
2. Escucha esta canción de presuntos implicados y di con qué postura crees que se identifica y por qué.
https://www.youtube.com/watch?v=KJG6_gZsuIo
martes, 24 de octubre de 2023
INTRODUCCIÓN
1. Lee el siguiente texto:
Zuangzi y Huizi estaban paseando por el dique en el río Hao. Zuangzi exclamó: "¿Mirad cómo brincan y disfrutan esos peces plateados! ¡He aquí el verdadero deleite de los peces!"
Huizi: "Pero no sois un pez, ¿cómo sabéis cuál es el deleite de los peces?"
Zuangzi: "No sois yo, ¿cómo sabéis que no sé cuál es el deleite de los peces?"
Huizi: "No soy vos y, ciertamente, no sé lo que lleváis dentro. Pero está claro que no sois un pez, por tanto no sabéis cuál es el deleite de los peces".
Zuangzi: "Volvamos al punto de partida, si no tenéis inconveniente. Me habéis preguntado cómo sé cuál es el placer de los peces. Por tanto, si me habéis preguntado esta pregunta, es que sabíais que yo lo sabía. Pues bien, lo sé estando aquí, a la orilla del río".
jueves, 7 de enero de 2021
NATURALEZA Y CULTURA
Ya hemos visto la dimensión natural del hombre. Pero conocernos únicamente desde un punto de vista biológico es conocernos muy poco, porque también y, sobre todo, somos fruto de nuestra cultura. Aunque normalmente entendemos por cultura ciertos conocimientos más o menos especializados y decimos que una persona es culta cuando sabe de música, arte o varios idiomas, su significado es mucho más amplio. Podemos definir la cultura como el conjunto de información, tradiciones, técnicas, normas y formas de vida aprendidos socialmente. Visto así, la cultura abarca casi todos los campos de nuestra vida y afecta a casi todo nuestro comportamiento. Veámoslo a través de un ejercicio. Ejercicio: Cita cinco comportamientos que creas aprendidos socialmente y cinco innatos.
Junto a estos comportamientos adquiridos, el ser humano posee otros que podríamos llamar innatos. Son los instintos. Estos pueden ser definidos como pautas de comportamiento fijas propias de cada especie, que no suelen variar a lo largo de la vida ni de individuo a individuo dentro de la misma especie. Dicho con otras palabras, visto cómo caza una leona, podemos saber cómo cazan las restantes. Pues bien, si has hecho el ejercicio, te habrás dado cuenta de que era más fácil encontrar comportamientos adquiridos que instintos en el ser humano. Sin embargo, esto no significa que el ser humano no tenga instintos o que la cultura sea algo exclusivamente humano. Lo que sucede es que en el ser humano los instintos están mezclados con elementos culturales y tampoco nos determinan con la misma fuerza que a otros mamíferos. Pongamos un ejemplo, tanto nosotros como los leones tenemos un instinto de supervivencia que nos lleva a alimentarnos. La diferencia es que nosotros, además, podemos preguntarnos con qué satisfacer nuestro apetito, cuál es el modo más ético y hacernos o no vegetarianos, podemos primar criterios estéticos y pasar siempre hambre para caber en una talla 36 e, incluso, hacer una huelga y dejar de comer hasta lograr otros objetivos que consideremos más importantes que nuestra propia vida. ¿Os imagináis a este ser haciendo régimen?
Pero, como decíamos, tampoco la cultura es exclusiva del ser humano. Hasta hace relativamente poco, el resto de los animales eran vistos como máquinas animadas de forma análoga al mecanismo de un reloj. Es decir, venían programados por sus instintos y ante las mismas causas reaccionaban con los mismos efectos. Hoy sabemos que esto no es así. Muchos de ellos, incluso los que no son primates, son capaces de trasmitir comportamientos socialmente. Por ejemplo, los chimpancés aprenden el uso de diversas herramientas mediante la observación de otros chimpancés, las orcas tienen una alta capacidad para imitar que aplican en sus técnicas de caza, algunos pájaros aprenden sus cantos por imitación, etc. Sin embargo, existe una gran diferencia. La transmisión cultural del resto de los animales se realiza mediante imitación. Los humanos también aprendemos de esta forma; pero, además, usamos el lenguaje como vehículo de transmisión cultural. Gracias a él podemos transmitir información sobre objetos que no están presentes, expresar razonamientos abstractos y, no solo eso, almacenar la información de manera casi ilimitada, con lo que tampoco es necesario que el emisor y el receptor del mensaje estén presentes a la vez en el acto comunicativo. Yo, sin ir más lejos, preparo estos apuntes para que mis alumnos los lean cuando consideren oportuno (espero que no muy tarde).
ACTIVIDAD:
Lee el siguiente texto y contesta a las preguntas que se formulan:
"¿Somos esclavos de nuestros genes o nacemos con la mente en blanco, cual tabula rasa, según expresión clásica? ¿Tenemos siquiera una naturaleza los seres humanos o somos solo cultura, es decir, un producto de la Historia?En España, según las estadísticas oficiales, las mujeres cometen un número de delitos mucho menor que los hombres -y, además, se trata por lo general de infracciones más leves-. De ghecho, el 92'6 por ciento de los presos en cárceles españolas en 2018 eran hombres. ¿Quiere eso decir que las diferencias genéticas entre sexos son responsables de buena parte del comportamiento criminal? ¿O se trata solo de una cuestión de género, es decir, de los diferentes papeles que nuestra sociedad occidental asigna a hombres y mujeres?La respuesta de ensayistas muy actuales, como Yuval Noah Harari en 2015 (Homo Deus. Breve historia del mañana) es que, al igual que hemos heredado el gusto por lo dulce de la época en la que comíamos los frutos azucarados que produce la naturaleza, la pasión de los jóvenes varones por conducir peligrosamente, pelearse entre sí y hackear sitios de internet confidenciales nos viene de hace 70.000 años: "Un joven cazador que arriesga su vida en la caza del mamut supera a todos sus competidores gana la mano de la belleza local; y nosotros estamos ahora atascados en esos genes de macho". O sea, que la idea de determinismo genético (hasta un cierto grado) de la conducta humana no está ni mucho menos muerta, a pesar de las críticas recibidas."
(Juan Luis Arsuaga. Vida, la gran historia)
1. ¿Quué problema plantea este texto respecto a la conducta humana?2. ¿Te satisface la explicación genética para dar cuenta de los distintos índices de delincuencia entre hombres y mujeres? ¿Por qué?3. ¿Qué opinas del determinismo genético? ¿Qué objeciones podría hacérsele? ¿En qué casos crees que ofrece una explicación valida?
viernes, 15 de mayo de 2020
ÉTICAS FORMALES. LA ÉTICA KANTIANA
4.6. Éticas formales. la ética kantiana
A lo largo de la historia de la filosofía la mayoría de las éticas propuestas han sido materiales. Estas nos decían qué es una vida buena y con qué acciones logramos alcanzar esta vida: beber con moderación, dedicarnos al estudio y al conocimiento, rodearnos de amigos...Las éticas formales, por el contrario, no hacen nada de esto, no nos señalan un bien concreto que deba ser perseguido, ni qué acciones ejecutar. En su lugar se centra en la forma de la acción. Pero ¿qué es eso de la forma? Para explicarlo nos centraremos en la ética kantiana, uno de los ejemplos más famosos de ética formal y en su obra la Fundamentación de la metafísca de las costumbres.Pues bien, como todo lo que hizo este genio de la filosofía, su ética fue también bastante novedosa. Kant había observado que las éticas materiales tenían una serie de importantes defectos.
El primero era la propia definición del bien. Algunos opinan que el bien consiste en la sabiduría, otros en rodearse de amigos; pero, según Kant, no hay bien alguno que no pueda ser insertado en una secuencias de acontecimientos que no lo haga dejar de ser bueno. Por ejemplo, la inteligencia parece un bien; pero si la usamos para realizar maldades ya no es tan buena. En otras palabras, "no hay nada bueno sin excepciones", que diría Kant. Aunque él dijo: "no hay nada bueno sin execepciones excepto una buena voluntad"; pero ya trataremos el final de la frase más adelante. De momento quedémosnos con la idea de que, según Kant, las éticas materiales están condenadas al fracaso porque es imposible señalar nada que siempre sea bueno.
El segundo inconveniente de las éticas materiales es que están basadas en imperativos hipotéticos del tipo "si quieres B, haz A". esto parece raro; pero no hay que desesperarse. Es más fácil de entender de lo que parece a primera vista.
Un imperativo es una orden, un mandato. De hecho, el modo verbal imperativo es aquel que usamos para dar órdenes y hemos visto que la ética emplea imperativos, pues nos dicta lo que debemos hacer. Pero también hemos estudiado que las éticas materiales establecen que hay que realizar ciertas acciones porque nos acercan a lo que previamente hemos establecido como bien. Por ejemplo, si establecemos la felicidad más alta a la que podemos aspirar es a la sabiduría, uno debería estudiar; si establecemos que el bien más sublime es la unión con Dios, deberíamos respetar sus mandamientos. Es decir "Si queremos B, hacemos A". Para hacer A es necesario que se dé al hipótesis de querer B, pues realizamos ese acto y no otro porque es el medio para obtener B. Ahora bien, ¿qué ocurriría si yo quisiera ir a infierno o no aprecio la sabiduría sino la vida ociosa y placentera de mi perra?
Claramente no parece que tuviera muchas razones para dedicarme al conocimiento.
Kant buscaba una ética universal cuyos preceptos no estuvieran sometidos a hipótesis ni a que se dieran determinadas circunstancias particulares, sino que sintiéramos la necesidad de cumplir sus imperativos tan solo por reconocer que son los dictados de nuestra razón. Y ahora volvemos a aquella frase que dejamos a medio explicar. "Nada es bueno sin excepciones excepto una buena voluntad". El valor moral de nuestra conducta no está en los hechos que realicemos, sino en la voluntad, en su forma ¿Y qué es la forma de la voluntad? Lo que la ha movido a actuar, una buena voluntad es aquella que actúa movida por lo que su razón le marca como deber y hace esto sin buscar ningún otro objetivo. lo hace solo porque la idea de deber le inspira tal respeto que siente la obligación de acatarlo. Esta voluntad actuaría por imperativos categóricos del tipo "Haz B". Aquí ya no hay condiciones no se hace B para conseguir A, sino por sí mismo por respeto a la idea de deber.
Según este criterio, Kant distingue tres tipos de acciones:
- Contrarias al deber
- Conformes al deber
- Por respeto al deber
Una acción es contraria al deber, como su propio nombre indica, si realiza lo opuesto a lo que mi razón dicta que es mi deber. En mi caso, en lugar de dar de comer a mis hijos, me gasto el dinero en ir de tiendas. Esta acción sería moralmente mala.
Una acción conforme al deber es aquella en la que cumplo con mi deber pero no por el respeto que este me inspira, sino por algún otro tipo de interés o de inclinación particular. Por ejemplo, les doy de comer a mis hijos no porque sienta que es mi deber sino porque me entretiene cocinar. No es que este mal la acción, pero tampoco tiene valor moral, ya que lo que persigue no es cumplir con mi deber sino mi propio entretenimiento. La alimentación de mis retoños sería un instrumento para evitar el aburrimiento.
Finalmente están las acciones que sí tienen valor moral. Las que se hacen por respeto al deber, sin ninguna consideración más que el de cumplirlo. En este ejemplo, a pesar de lo pesado que es plantear cada día un menú sano, de que no me gusta cocinar por obligación...Sigo alimentando a mis hijos cada día porque es mi deber.
Viendo la acción que una persona realiza es difícil muchas veces saber si esta tiene o no valor moral, porque lo importante no son los actos realizados sino lo que ha movido a la voluntad. Pero, en cualquier caso, solo con las últimas, según Kant, tratamos a la humanidad como fin en sí misma y no como medio para otros intereses, ya que la acción no busca ningún beneficio particular, sino ser realizada porque nuestra razón nos muestra que ese es nuestro deber. Y, finalmente, solo así somo autónomos, pues actuamos guiados no por el miedo, por el egoísmo o por las convenciones, sino por lo que la razón nos dicta.
martes, 21 de abril de 2020
ÉTCAS MATERIALES O ÉTICAS FORMALES
4.5. Éticas materiales o éticas formales
A lo largo de la historia se han planteado muchos proyectos éticos que podemos clasificar atendiendo a distintos criterios; pero aquí nos vamos a centrar en la clasificación que diferencia entre éticas materiales y formales.
Las éticas materiales se llaman así porque nos dan un contenido. Me explico. Igual que en el colegio la materia de la prueba es el contenido del que te examinas, una ética material no se llama así porque aprecie el dinero o los bienes materiales de esta vida (eso sería un ética materialista y no hay que confundir los términos). Una ética es material porque nos da un contenido ¿Cuál? Pues en primer lugar define lo que es el bien. El bien puede ser la unión con Dios, la felicidad, la sabiduría, los placeres...Y, en segundo lugar establecen las acciones que deben realizarse y que lógicamente serán todas aquellas que me acercan a lo que previamente se ha definido como bueno. las que me alejan de ello, por el contrario, serán acciones que deberán ser evitadas.
Dicho así, lo lógico es pensar que todas las éticas son materiales; pero no. Aunque menos frecuentes, también hay éticas formales. A diferencia de las anteriores, estas no tienen contenido. Es decir, no nos señalan un bien concreto y, por tanto, no nos dicen qué actos concretos debemos realizar para actuar bien. Entonces, ¿qué nos dicen? Pues la forma que tiene que tener un acto para que sea moralmente valioso.
Para entender mejor esto voy a poner un examen un poco tosco; pero que creo que puede servir. Es probable que en casa vuestros padres os pidan que colaboréis con las tareas domésticas.
Por ejemplo, os pueden decir: si quieres salir el fin de semana, tienes que barrer tu cuarto, fregar los platos y hacer la cama. Bueno, la situación sería más o menos fácil porque tenéis claro el bien al que aspiráis. Su contenido es muy concretoy consiste en salir el fin de semana. Pero también están claras las acciones que te conducen a ese bien, que serían cumplir las tareas domésticas que tus padres te han asignado.
Sin embargo, pudiera ser que vuestros padres no os pidieran eso, sino que os dijeran algo menos concreto: queremos que tengas en cuenta que no vives solo y que hagas las cosas de buena gana. Uy, en tal caso no se valora si barres o friegas, sino tu modo de actuar y el principio que ha de inspirar tus actos: tener en cuenta a los demás. Esto se parecería más a una ética formal, pues no sabemos las acciones que tenemos que realizar sino el modo. "Haz las cosas de buena gana" Pero nadie nos dice qué cosas porque lo importante no es el qué sino cómo lo hacemos.
A lo largo de la historia han habido más éticas materiales que formales. Vamos empezar con algunas de ellas.
ÉTICAS MATERIALES
El Eudemonismo aristotélico
A diferencia de Platón, que despreciaba el conocimiento proporcionado por los sentidos, Aristóteles fue un filósofo bastante práctico que defendía que el conocimiento comienza por los sentidos, así que inició su investigación ética preguntándose cuál era el bien más apreciado por los hombres y concluyó, en efecto, que este era la felicidad. Un bien que no se quiere como medio para llegar a otro (como, por ejemplo, el dinero, que lo queremos como medio para darnos la vida padre) sino que la felicidad es un bien que queremos por sí mismo. Más aún, los otros bienes los queremos en tanto nos ayudan a ser felices.
El problema consiste ahora en saber qué es la felicidad y cómo lograrla. Aquí Aristóteles no encontró tanto acuerdo. Para algunos la felicidad se conseguía mediante la fama y los honores, para otros mediante las riquezas; pero ninguna de estas respuestas satisfizo a Aristóteles pues fama o dinero, así como belleza o juventud, son bienes que se pueden perder con facilidad.
Pues bien, para saber qué nos conduce a la felicidad, antes es necesario saber en qué consiste esta. Aristóteles la definió como el estado de agradable reposo que acompaña al desarrollo de las capacidades propiamente humanas. vamos a ver qué significa esto.
Para el estagirita el bien consiste en alcanzar la perfección que le es propia a cada sustancia. Es decir cada sustancia tiene implícita, por su naturaleza, una determinada perfección, que sería como llegar a desarrollar lo que verdaderamente se tiene capacidad de ser. Por ejemplo, la semilla de olmo tiene la capacidad de ser un olmo y decimos capacidad porque aún no lo es. Cuando se convierte en ese árbol alcanza su perfección y, por tanto, el bien que le es propio. Si la semilla se convirtiera en un humano, como en la película Amanece que no es poco, estaríamos ante un suceso extraordinario; pero no podríamos decir que la semilla alcanzó su perfección, ya que ser un humano no era algo que le correspondiera por su naturaleza. Pues bien, a nosotros nos pasa igual: alcanzamos el bien cuando desarrollamos la sustancia que propiamente somos, seres humanos, y a ese logro le acompaña un sentimiento de agradable reposo que es la felicidad.
Ahora nos tocaría otra pregunta: ¿Qué define al ser humano? ¿Cuál es su naturaleza? ¿En qué consiste esa esencia que debemos desarrollar? Aristóteles, como por casi todos los filósofos clásicos, entendía al hombre como animal racional. De manera que alcanzar nuestro bien suponía vivir según la razón. Al hacerlo, desarrollamos dos tipos de virtudes.
Intelectuales, consistentes en el ejercicio teórico de la razón y que son fundamentalmente la sabiduría y la prudencia. A su vez, la sabiduría sería el conocimiento de los grandes principios de los que todo depende y la prudencia consistiría en saber cómo aplicar esos principios a las circunstancias concretas. Pero, claro, una vez que sé todo esto hay que quererlo llevar a la práctica y aquí aparecen el segundo tipo de virtudes: las virtudes morales. Estas consistirían en actuar según el término medio que nos dicta la prudencia ¿Nunca habéis escuchado que en el justo medio está la la virtud, que no hay que pasarse ni quedarse corto, que ni calvo ni con tres pelucas? Pues esa idea procede de nuestro querido Aristóteles.
Efectivamente, según el estagirita, hay dos vicios que debemos evitar: el exceso y el defecto y para que se entienda mejor, veremos un ejemplo que él mismo pone en su Ética a Nicómaco. En esta obra Aristóteles se pregunta qué es ser valiente y responde que el valiente es aquel que teme lo que debe ser temido. O sea, una persona que temiera en exceso sería un cobarde; pero si no temes nada serías un temerario. Por tanto, debemos situarnos en ese término medio. Ahora bien, ¿qué hay que hacer para situarse en ese término medio? Pues Aristóteles no puede dar una respuesta concreta ya que depende de la persona y de las circunstancias. Levantarse en mitad de la noche a beber agua puede ser un acto muy valiente para un niño de dos años; pero no para un adulto de treinta. Así que la mejor manera de aprender a actuar según el término medio que nos marca la prudencia es ver actuar a personas prudentes.
Esa forma de actuar ha de convertirse en un hábito para que llegue a ser una virtud y lo bueno es que de este modo vamos modelando nuestra naturaleza o, mejor dicho, adquiriendo una nueva que es definida por nuestros actos, pues nadie nace generoso o sincero sino que llegamos a serlo por causa de nuestro modo de obrar y no porque actuemos así un día, sino porque se convierte en un hábito que, finalmente, hace que nos sea más fácil ejecutar ese tipo de acciones que las contrarias.
Epicureismo
Esta corriente debe su nombre a Epicuro (Isla de Samos 342 a.d.e- Atenas 270 a.d.e), quien en el 306 a.d.e. fundó en Atenas su famoso jardín. En él su enseñanza filosófica deja de conectar la buena vida con la participación política e indaga sobre vías más personalistas para hallar un buen vivir.
El jardín de Epicuro era un sitio donde cultivar la amistad que se hizo famoso por admitir a mujeres, lo cual era bastante inusual en la Atenas de entonces. Aunque parece que su obra fue bastante extensa, nos han quedado pocos fragmentos.
Según Epicuro la felicidad estriba en el placer. Pero esto no implica una vida de desenfreno. Todo lo contrario para vivir bien es necesaria la prudencia, ya que hay placeres que conllevan mayor dolor, y por esta razón deben ser rechazados; mientras que ciertos dolores deben ser aceptados porque el placer que nos proporcionan es superior, como, por ejemplo ocurre cuando nos vacunamos: el dolor del pinchazo es muy inferior a la salud. Debemos, por tanto, aceptar aquellas acciones que nos doten de más placer que dolor. Y el mayor placer de todos es no sufrir. Para ello hay que llevar una vida moderada y reducir las necesidades a lo mínimo, pues todo bien se puede perder y quien deposita su felicidad en las posesiones, es más proclive, según esta escuela, a padecer. También debemos eliminar los mayores miedos, pues estos nos hacen sufrir incluso antes de que se presente aquello a lo que tememos. Por ejemplo, es el caso del miedo a la muerte o al dolor. En este sentido es célebre su argumento contra el miedo a la muerte: "La muerte no significa nada para nosotros, porque mientras existimos la muerte no está presente y, cuando la muerte está presente, no existimos".
El estoicismo.
Aunque suele ser considerado contrario al epicureismo, en realidad, no son tan opuestos. De hecho, no pocas veces Séneca cita en las Cartas a Lucilio la obra de Epicuro.
Esta escuela también nos enseña a saber vivir y plantea como ideal el cultivo de la imperturbabilidad del alma.
El mundo está regido, nos dicen, por una ley o logos que no podemos modificar. Lo que sí podemos hacer es cultivar la sabiduría para comprenderla y adaptar a ella nuestra voluntad. Hacer que asuma de buen grado el curso inevitable de los acontecimientos.
El emotivismo moral de David Hume
Como vimos, el Ilustrado Hume puede ser encuadrado dentro de la línea empirista. Desde esta postura analiza la ética y sostiene que los tratados sobre este tema empiezan describiendo el comportamiento humano. Hasta ahí ningún problema. Son juicios sintéticos verificables por la experiencia. El problema, nos dice, es cuando esos mismos tratados empiezan a hablar del deber ser. Este es un paso ilegítimo porque, mientras que de lo que las personas hagamos hay experiencia, de lo que debemos hacer, no.
Entonces, ¿en qué se fundamentan esos juicios morales? Hume propone que analicemos cualquier acción reprobable, el asesinato de un padre a manos de su hijo, por ejemplo. Se analice desde cualquier punto de vista, solo se observará actos distintos (un apuñalamiento, gritos, sangre...) pero nada que responda a la palabra "vicio". Es solo cuando miramos en nuestro interior que encontramos una situación de desagrado o repugnancia que surge al valorar el acto. Pues es a esto a lo que llamamos vicio. Dicho con otras palabras, lo que llamamos virtud o vicios son los sentimientos de atracción o aversión que nos producen ciertos actos. Buscamos lo que nos causa placer y rechazamos lo que nos causa dolor.
Sin embargo, esta no es una ética egoísta. Para Hume la simpatía es propia de la naturaleza humana y es entendida como la inclinación o tendencia de las personas a participar y revivir las emociones de los demás, lo que lleva, a su vez, a que la compasión y solidaridad sean sentimientos comunes. Y , aunque en principio, este planteamiento nos puede llevar al una postura relativista, también tendemos a coincidir debido a que recibimos la misma educación.
Moral de señores y esclavos. Nietzsche
Nietzsche pertenece a una corriente filosófica llamada vitalismo porque coloca a la vida en el centro de su filosofía. Desde este punto de partida, indaga la moral occidental en su obra La genealogía de la moral y sostiene que es una moral decadente pues sus valores son contrarios a la vida.
Esta no sería la moral original, sino otra a la que llama moral de señores. En ella "bueno" sería todo aquello que favorece la vida, como el vigor, la fuerza, la confianza en los instintos...y "malo" sería todo lo contrario. La debilidad por tanto sería valorada negativamente. Pero la mayor debilidad es la incapacidad de aceptar la vida tal y como es.
La vida es pura expresión de sí misma, creación, destrucción que no responde a ningún orden ni plan previo. No hay acumulación de desgracias para tener luego derecho a ciertos éxitos. Pero, según dice el autor en La genealogía de la moral, el hombre soporta cualquier sufrimiento excepto sufrir sin sentido. Y esta falta de sentido hace que desarrollen resentimiento hacia la vida misma, desarrollándose de este modo una moral de esclavos que es la que ha triunfado. En ella se pontifica todo lo contrario a la vida, tomándose por bueno lo que originariamente era malo y por malo lo que era bueno.
Es necesario recuperar la forma originaria de valorar que favorece la vida y esta será la tarea del súper hombre, quien parte de una aceptación incondicional de la vida.
ACTIVIDAD
1. Señala tres virtudes que creas poseer y explícalas en términos aristotélicos, explicando cuáles serían los vicios contrarios por exceso y defecto. Puedes servirte de ejemplos
2. Lee el siguiente texto y contesta a las preguntas que se formulan
"Hemos de observar que está en la naturaleza de tales cosas el destruirse por defecto o
por exceso, como lo observamos en el caso de la robustez y la salud; cuando comemos o
bebemos en exceso, o insuficientemente, dañamos la salud, mientras que si la cantidad
es proporcionada la produce, aumenta y conserva. Así sucede también con las demás
virtudes: pues el que huye de todo y tiene miedo se vuelve cobarde; el que no teme
absolutamente a nada, temerario; el que disfruta de todos los placeres, licencioso, y el
que los evita todos, insensible. Así pues, la moderación y la virilidad se destruyen por el
exceso y por el defecto, pero se conservan por el término medio.
Es, por tanto, la virtud un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y
por aquello por lo que decidiría el hombre prudente. Por eso, de acuerdo con su entidad
y con la definición que establece su esencia, la virtud es un término medio."
(Aristóteles. Ética a Nicómaco)
¿Cómo define Aristóteles la virtud?
¿Qué papel juega en ella la prudencia?
¿Estás de acuerdo con la definición que plantea el autor? Razona si crees conveniente o no basar la vida en el principio de actuación que plantea Aristóteles y si crees que de este modo es más fácil alcanzar una vida feliz y plena.
3. Comenta la siguiente frase de Epicuro:
- "No es lo que tenemos sino lo que disfrutamos, lo que constituye nuestra abundancia"..
- 4. "Así pues, según la moral de esclavos, el "malvado" inspira temor; según la moral de señores, es cabalmente "bueno" el que inspira y quiere inspirar temor, mientras que el hombre "malo" es sentido como despreciable. la antítesis llega a su cumbre cuando, de acuerdo con la consecuencia propia de la moral de esclavos, un soplo de menosprecio acaba por adherirse también al "bueno" de esa moral -menosprecio que puede ser ligero y benévolo-, porque dentro del modo de pensar de los esclavos, el bueno tiene que ser en todo caso el hombre no peligroso: el bueno es bonachón, fácil de engañar, acaso un poco estúpido, un bonhomme (un buen hombre) . En todos los lugares en que la moral de esclavos consigue la preponderancia el idioma muestra una tendencia a aproximar entre sí las palabras bueno y estúpido".
- 1. ¿Por qué podría tenerse por bueno lo que inspira temor? Inventa una respuesta que sea consonante con el pensamiento de Nietzsche.
- 2. Cita tres adjetivos aplicables a las personas que tengan esa connotación de bueno y débil a la vez
(Más allá del bien y del mal, Nietzsche)
martes, 14 de abril de 2020
UNIVERSALISM VERSUS RELATIVISM
Now that we know what moral values are, it's time to ask about their meanings. Are they the same for all of us or can they vary depending on the individual, cultural context, society or historical period? It seems as if the second possibility were more likely to be true as we have all disagreed with some about whether something is good or not or about what we sould or shouldn't do. However, it could be said that this disagreement is due to a mistake. For example, when we do a math exam, we don't have always the same answers. However, no one would say that the problem has different solutions. On the contrary, we would think that someone or even everybody is wrong. Well, in Philosophy the idea that states that there is only one meaning for moral values is known as universalism. On the contrary, relativism states that what is good or bad changes depending on the individual or group and that there are no moral absolutes. This debate has been historically represented by Socrates versus sophists.
Socrates lived in the s. 5th b. C. He was deeply convienced that universally valid truth existed, taht the meaning of the concepts were universal, they didn't vary and this is the case of the mooral values too. In fact, the search for knowledge, specially for the meaning of goodness, was more important than anything else because only by achieving this knowledge could one become virtuous. It is easy to understand that in order to live a good life, first we need to know what good is. But he didn't say only that. He stated somenthing more surprising, namely, if we know what goodness is, we will act in a good way. Socrates' central belief is that virtue depends on knowledge. All people desire good, therefore any evil they commit is due to ignorance of what good is. So, there are not bad people, only ignorant ones. In other words, it is impossible to know what we should do and yet doing something else, because nobody desires a bad life. However, sometimes we do mistakes, as in the case of the math exam. We considere somenthing to be good although it is not.
The relativist's proposal is that moral judgements or values depend on the individual or society So, if we visited two different cities with different moral rules, we wouldn't be able to say who is right or wrong. In fact, we shouldn't decide it, because both are right as they both can decide what good is.
This idea is represented by sophists. It is necessary too remember that this group of philosophers were skeptical too. They were convienced that no sure knowledge could be achieved because the meaning of justice or good isn't the same for all of us. It's like the temperature. What may seem hot to one person, may seem cold to another one, depending on what climate they come from and they are used to. So, instead of investigating the meanig of justice, good....they were interested in rhetoric and in how to be convincing. To understand why this was so important to them we have to review their political and sovila context.
Athens was a democratic society. Although women, slaves and foreign residents were not able to take part in the political decisions, Athenians citizens could do it in a direct way. I mean, not by choosing political representatives, like we do today, but by doing it by themselves. Having good skills in speaking was then a powerful tool, as it was the way to convince the others and, therefore, to have power. Sophist were more focused on how to argue instead on what truth is. It didn't mtter is what they were saying was true or not. They simply focused on making the strongest argument they possibly could
Two philosophers very influential among the sophists were Protagoras and Gorgeous
"Man is the measure of all things: of things which are, that they are, and of things which are not, that they are not"
(Protagoras)
Activity:
Now is your turn! Which philosophical position do you agree the most?
What do you think does Protagoras' quote mean?
UNIVERSALISMO VERSUS RELATIVISMO MORAL
4.4 Universalismo versus realativismo moral
La palabra convencionalismo procede de convención, es decir pacto, acuerdo. Por tanto el convencionalismo moral sostiene que los valores morales no tienen un único significado, sino que dependen de lo que cada grupo acuerde. Por ejemplo, el significado de justicia puede ser distinto en cada pueblo y, sin embargo, todos esos significados serían válidos. Esta postura está claramente representada por los sofistas.
Los sofistas eran maestros de oratoria y retórica que en el s. V a. C (en la época de Sócrates) llegaron a ser muy importantes y algunos de ellos cobraban verdaderas fortunas por sus clases. Recordemos que, además, eran escépticos. es decir, sostenían que no era posible alcanzar un conocimiento seguro. Por ello, en lugar de a la investigación, dedicaron sus esfuerzos al arte de saber convencer.
Hay, además, que tener en cuenta que la mayoría de ellos vivieron en Atenas, donde Pericles terminó de impulsar las medidas que instauraron una democracia directa. Algunos de los miembros de las instituciones, como los de los tribunales o los miembros del consejo que preparaba las leyes, se elegían por sorteo, otros miembros eran directamente elegidos por los ciudadanos, como, por ejemplo, los estrategas, que dirigían el ejercito. Es cierto que las mujeres no podían participar de esta vida política, ni los esclavos, extranjeros o aquellos que no tuvieran un mínimo de renta y que por esa razón hay autores a los que no les gusta llamar a este régimen democracia; pero, en cualquier caso, aquellos que sí podían participar de la vida pública se dieron perfecta cuenta de lo importante que era saber hablar para convencer a los demás. Saber expresarse correctamente era un arma poderosísima, pues era la manera de conseguir imponer nuestras ideas y de que se llevaran a la práctica o, simplemente, en una época en la que no existían abogados era el medio del que disponíamos para defender nuestros intereses o incluso la vida.
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| De Desconocido - Jastrow (2006), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1307582 |
En esa época en la que las mujeres carecían de derechos Obviamente a la mayoría de los atenienses de la época no les gustó nada que una mujer llegara a alcanzar tanto poder, por lo que las críticas y referencias su pasado fueron una constante. Sin embargo, aquí la vemos por su indiscutible capacidad y talento. Aspasia se rodeó de los más ilustres pensadores de su época y era capaz de discutir con ellos en términos de igualdad. Fue protectora de Protágoras y tanto Sócrates como Platón reconocieron su influencia. Además era una experta oradora. De hecho se dice que le escribía los discursos a Pericles. por si esto fuera poco, Aspasia estudió medicina, obstetricia y cirugía principalmente y, aunque sus obras se han perdido, se sabe de ellas gracias a la influencia que ejerció en otros médicos, como en Aecio de Amidas.
ACTIVIDAD:
El convencionalismo sofista conduce a una postura relativista según la cual los valores morales pueden tener distintos significados en función del contexto cultural o social y ser todos ellos válidos. Pues biien, te toca valorar críticamente esta postura. Si estás de acuerdo con ella da tu razones y contesta, además, a la siguiente cuestión: Si el significado de "bueno" puede variar de una persona a otra o de un pueblo a otro, ¿cómo es posible la comunicación? ¿Cómo es posible discutir si X es o no bueno si cada uno entiende por bueno algo distinto?
Si no estás de acuerdo con esta postura propón la forma de decidir qué significado debemos adoptar cuando hay discrepancias y por qué medios podemos saber cuál es el correcto.




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